“Las empresas deben aprovechar este período de protección cambiaria para ser eficientes por sí mismas, no deben usarlo para hacer la plancha”.
El economista, también funcionario del Palacio de Hacienda, presentó su obra en Rosario a instancias del Instituto de Economía del Colegio de Graduados de Ciencias Económicas.
Con su libro, el economista explicó que busca contribuir al entendimiento de un tipo de empresa que “tiene una dinámica de funcionamiento muy especial”, en la que la organización tiende a “adoptar la cultura de la persona” del dueño.
Las empresas, dice Cleri, tienen problemas específicos de gestión, incluso dentro del mismo conglomerado pyme. “Hay cuatro tipo de organizaciones, la micro, la pequeña, la mediana y la grande, el libro trabaja sobre las pequeñas grandes y medianas más pequeñas” describió.
Nueva etapa.
Cleri está convencido de que el cambio de ciclo económico y la recuperación industrial alentaron un “crecimiento cultural y mental” de muchos empresarios, que empezaron a asumir un papel incluso más allá de la empresa.
“Estamos hablando de una etapa de la economía nacional muy parecida a la del gran salto de la industrialización en 1945, donde es importante tener en cuenta que los trabajadores requieren de empresas para poder trabajar y las empresas requieren de trabajadores con buenos sueldos para poder vender productos”, dijo el economista.
Arrastre.
El “viento de cola” que impulsa la economía es, en ese sentido, una base a partir de la cual emprender reformas micoroeconómicas. Pero ese plus no durará para siempre, ya que “en un país donde se atrasó el salario, los mismos deben crecer por encima de la inflación y el tipo de cambio va a aumentar menos que los precios”. Por eso, opinó, “la empresa debe aprovechar este período de protección a ser eficiente por sí misma, porque para eso es una empresa”.
La plancha.
Subrayó que muchas firmas tomaron ese desafío “como una cosa natural” y explicó que un factor importante en ese sentido, es “en cambio generacional que se está dando en las pymes”, donde “los jóvenes tienen en claro que la protección cambiaria no puede implicar hacer la plancha”.
Para Cleri, es importante que los empresarios entiendan la profunda vinculación entre el salario y la actividad de la empresa, de modo de no considerar la remuneración de los trabajadores como un costo. “En la mayoría de las actividades, la mano de obra tiene un peso relativo, lo que tengo que buscar es generar un proceso en el cual la mano de obra aumente su productividad, y eso no implica sólo incoporar tecnología dura sino también tecnología blanda”, explicó.
Y puso como ejemplo el de los proveedroes de la industria automotriz, donde la forma de organizarse “es la diferencia entre estar vivo o no”.
“Antes el dilema para las pymes era nicho o panteón, hoy la opción es invertir y crecer, y gestionar mejor la organización”, subrayó. Esto incluye una nueva rsponsabilidad de los empresarios del sector.
“Uno de los grandes errores fue creer que dependen sólo de sí mismos, cuando en realidad un empresario maneja sólo el 30% del valor de su producto ya que el salario, los insumos y la energía vienen de afuera”, dijo el especialista.
Fuente:
Diario La Capital