La ola de inversiones de la industria automotriz viene acompañada de un movimiento similar en el sector autopartista. Principalmente sobre el corredor de la ruta 9 y, en particular, en la región de Rosario.
Esta ola responde a dos factores: el peso creciente de la logística en los costos y la internacionalización de los proveedores de productos que son concebidos globalmente. Estas firmas buscan ahora estar cerca de las fábricas y también de los puertos del río Paraná, como salida al mundo.El director de abastecimiento de General Motors Argentina, Camilo Ballesty, aseguró que existen varios proveedores que ya se instalaron en la región y muchos consultan por terrenos en la zona, atraídos por el anuncio de la compañía de fabricar un nuevo vehículo a partir de mediados de 2009.
Pero también influye la nueva geografía de la industria automotriz. El Gran Rosario es un punto estratégico para abastecer tanto a las terminales radicadas o por radicarse entre Pacheco y Campana, como a los proyectos ubicados en Córdoba, polo que se revitaliza con la reapertura de la producción del Fiat Siena y el incremento de la producción de Renault, entre otros.
Si bien consideró que Córdoba mantiene un peso significativo en el negocio autopartista, Ballesty explicó que hoy la región de Rosario se transformó en un punto estratégico para las autoporpartistas por el hecho de la mayoría de las terminales fueron volcando sus inversiones sobre el Paraná. En un esquema de costos globales el aspecto logístico gana espacio en el precio final del producto. “Una distancia de 400 kilómetros puede hacer la diferencia con un competidor”, señaló Ballesty.
“El corredor de la ruta 9 es muy interesante hoy para los proveedores”, agregó.
El directivo dijo que se están produciendo diferentes tipos de inversiones de proveedores en la región: los autopartistas que están ampliando su capacidad de producción y los que instalan una planta nueva, los que deciden levantar centros de abastecimiento a los que llegan las piezas con un grado de terminación y aquí se las completa (conocido en la industria como “secuenciado”) y otros como centros logísticos para su distribución posterior en plantas o puertos.
Ballesty explicó que actualmente los vehículos y piezas son pensados “para todo el mundo”, por lo que muchos fabricantes buscan transformarse en proveedores de la industria automotriz para mejorar la calidad y competitividad de su producción y sacar chapa para venderles a otros sectores.
Calidad.
El directivo explicó que para ello manejan cuatro máximas a la hora de analizar sus proveedores: calidad, servicio, tecnología y precio. Y agrega que hoy no se habla de “control de calidad” sino de “hecho con calidad”. Es más, dijo que un grupo de ingenieros “vive” prácticamente en la ruta trabajando en la mejora continua de proveedores y una vez al año la compañía premia con “certificados de mérito” a sus mejores proveedores. El último año fueron galardonados: Mirgo, Testori, Basf, Buró Veritas y Central Restaurante.
Ballesty, quien lleva meses trabajando en el desarrollo de proveedores para el futuro vehículo que GM producirá en Alvear,
señala que la evolución de los proveedores es constante.
Fuente:
Diario La Capital